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jueves, 25 de febrero de 2010

"incendió todos sus espejos, el pomo de la puerta ardía"


Tenía las rodillas totalmente destrozadas, estaba más que acostumbrada a arrastrarse por el suelo, a sentir sus pechos rozando con el frío roble, eso la reconfortaba. Motitas de polvo se le habían acomodado en su bonito pelo del color del fuego. El sol no le dio tregua ni en la noche, calentó sus cuatro paredes, le hirvió las arterias, incendió todos sus espejos, el pomo de la puerta ardía y afuera, todo tenía un color dorado. La joven del corazón de hielo armado derritiéndose, la dueña de tempestades en los ojos fundida en el parqué, disuelta en el suelo. Y es que Helena, a quién se le ocurre tocar con esas bonitas manos de escarcha a un sol terrestre.

domingo, 7 de febrero de 2010

-Nunca volveré a este lugar.


-Deberías darte prisa, ya es casi de día, tu avión sale en apenas tres horas, tienes que terminar de vestirte.
-Quizás nunca me vuelvas a ver
-Lo sé, ambos lo sabemos. Nunca volveré a este lugar, no podría volver y saber que tú ya no estarás. Prométeme una cosa, dime que tú tampoco lo harás. Helena, no regreses.
-No encuentro mi pendiente derecho, ¿tú no lo has visto verdad?
-Helena, ¿solo sabes hacerme caso cuando te beso verdad?
-Así es.
-Pues acércate, déjame gozar por última vez, permite que te llene la piel de caricias, quiero dejar bien marcado tu tacto en mis manos… tus labios esta mañana saben a mermelada cielo.
-Bueno, siempre se ha dicho que las despedidas son un dolor dulce, ¿no?

sábado, 2 de enero de 2010

Así casi no se te notan las mentiras.

Así, con la melena suelta pequeña Helena, con esa explosión de vida en tus ojos, no te muevas, creo que me estoy enamorando. Mírate, mírate la sonrisa, ¿Es que no lo notas? Vamos, ¡Hasta un ciego podría darse cuenta! Mira a la derecha por favor...Me lo temía, eres tan perfecta que ahora cualquier café me sabrá a ti. ¡No te rias! Como te sigas riendo no nos quedará más remedio que amarnos hasta que los batallones de Enero invadan tu reino.